No solo nos importa el producto final. Nos importa todo el proceso. Todas las fábricas con las que trabajamos se someten a auditorías independientes para garantizar que cumplen con normas sociales y medioambientales reconocidas a nivel mundial. Eso significa condiciones laborales justas, un entorno de trabajo seguro y un menor impacto medioambiental. Sin excepciones.
Colaboramos con organizaciones como Sedex, BSCI, SMETA, GRS, OCS, OEKO-TEX y SLCP para asegurarnos de que no solo se cumplan las normas, sino que se mantengan.
En Powerlete, la producción ética no es solo una palabra de moda. Es nuestra base. Sabemos que la esclavitud moderna, el trabajo forzoso y la trata de personas son problemas reales en la industria manufacturera mundial. Nos comprometemos a que nuestra cadena de suministro sea limpia, justa y se base en el respeto.
También buscamos fábricas colaboradoras que inviertan de verdad en su personal, no solo en la producción.